Qué opinan los nutricionistas sobre las nuevas tendencias de ayuno intermitente
11/12/2025

El ayuno intermitente se ha convertido en una especie de palabra mágica en el mundo de la nutrición contemporánea. Se pronuncia en gimnasios, se discute en cafés y se multiplica en redes sociales como si fuera la llave perdida para la salud y la longevidad. Pero detrás de la moda hay ciencia, dudas y advertencias. Los nutricionistas, con la serenidad de quienes han visto pasar muchas tendencias alimentarias, ofrecen una mirada más matizada: ni milagro absoluto ni demonio prohibido.
El auge de una práctica que divide opiniones
El patrón consiste en alternar períodos de alimentación con períodos de ayuno. Los más comunes son el 16/8 (dieciséis horas sin comer y ocho de ingesta) y el 5:2 (cinco días de alimentación normal y dos de restricción). Según TV Perú, los beneficios potenciales incluyen reducción de la ingesta calórica, mejora de la sensibilidad a la insulina y disminución del riesgo cardiovascular. Pero la misma fuente advierte que cada organismo responde distinto y que la supervisión profesional es indispensable.
Lo que dicen los nutricionistas
En Perú, el Ministerio de Salud ha sido claro: los ayunos prolongados pueden ser peligrosos para adultos mayores, niños, gestantes y personas con enfermedades crónicas. El Instituto Nacional de Salud insiste en que la práctica debe adaptarse a las necesidades fisiológicas de cada grupo.
La nutricionista Youmi Paz Olivas, entrevistada por TV Perú, subraya que el ayuno puede ayudar a controlar el peso, pero nunca debe imponerse como receta universal. En Argentina, la especialista Luisina Capone explicó a MDZ que la popularidad del ayuno intermitente se debe tanto a sus beneficios como a su difusión en redes sociales, donde se presenta como una solución rápida, aunque no siempre segura.
Harvard y la evidencia científica
Un estudio reciente de la Escuela de Salud Pública de Harvard, citado por Mundo Deportivo, encontró mejoras en la salud cardiometabólica de quienes practicaban ayuno intermitente bajo supervisión. Sin embargo, los investigadores advierten que los resultados dependen de la calidad de la dieta durante las horas de ingesta. No basta con restringir horarios: importa qué y cuánto se come.
La mirada de la OMS
La Organización Mundial de la Salud no ha incluido el ayuno intermitente como estrategia oficial para adelgazar. Prefiere insistir en la combinación clásica de alimentación balanceada y ejercicio regular. El mensaje es claro: el ayuno puede ser una herramienta, pero no sustituye los pilares básicos de la salud.
Los beneficios y riesgos
| Aspecto | Posibles beneficios | Riesgos o limitaciones |
|---|---|---|
| Control de peso | Reducción de calorías, quema de grasa | Pérdida de masa muscular si se prolonga demasiado |
| Salud metabólica | Mejora de sensibilidad a la insulina, menor riesgo de diabetes tipo 2 | Hipoglucemia en personas vulnerables |
| Salud cardiovascular | Disminución de presión arterial y colesterol | Mareos, debilidad, malestar gástrico |
| Bienestar general | Mayor disciplina alimentaria, percepción de control | Ansiedad, dificultad para sostenerlo en el tiempo |
Testimonios que humanizan la estadística
Carla, joven limeña que probó el ayuno 16/8, cuenta que al inicio sintió mareos y mal humor. “Me di cuenta de que no era para mí, porque entreno en las mañanas y necesito energía”, relata. En contraste, Jorge, oficinista de 45 años, asegura que el ayuno le ayudó a perder diez kilos en seis meses, siempre acompañado de controles médicos. Dos historias distintas que ilustran la diversidad de respuestas.
El contexto cultural peruano
En un país donde el desayuno con pan con chicharrón es casi un ritual dominical, hablar de saltarse comidas puede sonar a sacrilegio. La ironía es que mientras algunos buscan prolongar el ayuno para mejorar su salud, otros luchan contra la desnutrición y la falta de acceso a alimentos básicos. La antítesis es brutal: el ayuno como moda urbana frente al hambre como realidad rural.
Reflexión final
El ayuno intermitente no es una panacea ni un peligro absoluto. Es una práctica que requiere conocimiento, supervisión y adaptación. Los nutricionistas coinciden en que puede ser útil para ciertos pacientes, pero nunca debe imponerse como tendencia universal. La clave está en escuchar al cuerpo, consultar a profesionales y recordar que la salud no se mide solo en horas sin comer, sino en la calidad de lo que se ingiere y en el equilibrio de la vida cotidiana.
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